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Vivencias of Covid-19

Vivencias of Covid-19 por Laila Belayachi Falcón Mi nombre es Laila, tengo 33 años y soy Psicóloga y Coach.
Con estas líneas quiero reflejar un poco como nos está afectando, por lo general, la situación actual a todos y que consecuencias puede tener.
También explico como lo estoy viviendo yo e igual alguien puede sentirse identificado/a.
Vivimos en un mundo en el que no se nos ha enseñado a escucharnos a nosotros mismos y estamos siempre inmersos en los demás (cuidado de los demás, empatía con los demás, etc) y aunque sea una tarea cansada, es mucho más fácil que escucharnos a nosotros mismos y autocuidarnos.
Uno de mis profesores siempre decía que el cuerpo es sabio, y por eso nuestros ojos enfocaban hacia fuera y no hacia dentro.
Estamos acostumbrados a parchear con estímulos externos toda nuestra vida, simplemente porque mientras nos mantenemos distraídos y ocupados, no nos sentamos a entender y procesar nuestros sentimientos o emociones.
Quedamos con un montón de personas, hacemos miles de actividades, nos enganchamos a ver durante tardes enteras Netflix or a tras otra series, … Pero, ¿cuándo decidimos quedarnos a solas con nosotros mismos?
No malinterpretéis mis palabras, hacer todos esos planes sociales está muy bien y no hay que convertirse en un ermitaño ni aislarnos, pero la clave de esto, es que esos planes no sean necesarios para estar feliz y bien, que esos planes que ponemos como plan A pasen a ser el plan B y nos centremos en nosotros mismos.
No estamos acostumbrados a estar solos, a elegir nuestra soledad por encima de otros planes.
Acostumbrados a funcionar con las miles de actividades, trabajo, amigos, deportes,… de repente, llega un virus llamado Coronavirus, y el mundo se tiene que parar, confinándonos allá donde estemos, con nuestras familias, parejas, solos, con compañeros de piso, dónde sea, pero sin tener opción a hacer todos esos planes que tanto nos parcheaban nuestra realidad (algunos pensarán: suerte que sigue habiendo Internet, aunque las líneas fallan día sí y día también).
Pasamos a tener una soledad impuesta, en la que nosotros no hemos decidido quedarnos solos y encima nadie nos ha enseñado a hacerlo.
Para mi, este confinamiento pasa por 3 picos como cualquier otro cambio de hábitos.
El primer pico se da durante los primeros días, e incluso primeras dos semanas, en las que estamos motivados y empezamos a hacer mil cosas, todas aquellas que hemos estado posponiendo durante tanto tiempo, ver aquella serie que tanto queríamos, arreglar el armario, igual va siendo hora de apretar los tornillos de puertas caídas, ¡lo que sea!
But we follow by parking.
El segundo pico, es el de la desmotivación y el aburrimiento.
En ese estamos ahora, las actividades cada vez son menos, empezamos a cansarnos de esta situación, y viene el gran reto, ¿Quiénes somos cada uno de nosotros sin los parches?
En este segundo pico, es donde estamos empezando a ver las consecuencias de este gran reto en el que nos quedamos sin parches: algunas parejas que no estaban acostumbradas a pasar tantas horas a solas sin tantas actividades ni personas alrededor están empezando a tener problemas, otras, por el contrario, están afianzando su relación, hacemos comprobaciones cada 5 minutos de nuestros móviles aunque no nos avisen de que tenemos notificaciones nuevas, Y otros sin embargo, han descubierto lo creativos e ingeniosos que son, por ejemplo.
Y por último, vendrá el tercer pico, donde aceptamos la situación que hay y nos relajamos. En este tercer pico, sería genial empezar a establecer una relación con uno mismo, con su soledad, donde aprendamos a sostener y a sentir nuestras propias emociones.
Porque al final, ninguno estábamos preparados para este aislamiento donde la anesthesia social que tenemos habitualmente desaparece, y tenemos que crear nuevas herramientas para hacerle frente.
Por suerte para mi, yo disfruto de esta soledad.
Aunque parezca una contradicción, soy una persona muy sociable y echo de menos el contacto con mis amigos, pero no los necesito para ser feliz y estar serena conmigo misma.
Porque la felicidad nunca viene de fuera, eso son pequeñas gotas de oro que se van añadiendo, la felicidad real, la felicidad plena, es la que viene de dentro.
Disfruto llamando a mis amigos o familia por ejemplo, pero lo hago igual que antes.
Entre semana necesito tener el móvil activo por tema de trabajo y estudios, pero los fines de semana me conecto a Whatsapp y redes sociales a horas muy concretas.
Echo de menos pasear, hacer deporte al aire libre y el contacto con mis seres queridos, pero acepto la situación e intento entender porque vienen esos sentimientos y hacia donde los puedo dirigir.
Entiendo también que estamos viviendo una montaña rusa de emociones, o por lo menos a mi me está pasando, hay días que me cuesta conciliar el sueño, días en los que estoy “chof” y no pienso que es por el confinamiento, porque la verdad es que antes de esto también los tenía.
Algunos están empezando a desarrollar las herramientas correctas ante estos sentimientos porque ahora ya no hay distracciones, pero tenemos a la mejor compañía que podamos tener: nosotros mismos.
Se están creando unas adicciones muy grandes a los smartphones, redes sociales y plataformas tipo Netflix, está aumentando la ludopatía, el consumo de alcohol y estamos teniendo una alimentación poco consciente.
Entiendo que todos preferimos poder tener la libertad de salir a la calle cuando queramos y que se nos ha retirado, pero todavía seguimos siendo libres de escoger en qué empleamos las 24h del día.
A los que seguís estando en ese segundo pico, desmotivados y sin fuerzas para seguir adelante, os propongo que establezcáis una rutina fija, en la que os marquéis las actividades que queréis realizar cada día, y si podéis dedicar un ratito para estar a solas, mejor que mejor.
Es momento de establecer nuevas rutinas y nuevos hábitos y de crear cosas nuevas, ya que no sabemos qué pasará después de toda esta situación.
A los que tenéis hijos, tenéis mi mayor admiración.
Habéis tenido que sacar vuestra vena más creativa, más paciente, más activa para que vuestros hijos/as pasen esta cuarentena de la mejor manera posible.
Pero no os olvidéis de dedicaros un ratito a vosotros mismos.
A los sanitarios, personal de limpieza, personal de supermercado, seguridad, personal del aeropuerto, taxistas, … Simplemente gracias por hacer todo lo que estáis haciendo, poniendo en riesgo vuestra salud y vuestras vidas por el bien de todos.
A vosotros os diría que más que nunca encontréis algún momento a solas, para poder digerir todo el torbellino de estas semanas.
Y ante todo, espero que cada uno podamos encontrar la mejor manera de sobrellevar el confinamiento y mantenernos sanos, tanto física como mentalmente.
At the end, ¡cada uno lo haremos lo mejor que sabemos!
¡Un saludo para tod@s! #yomequedoencasa {SCOpenGraph title=Vivencias del Covid-19 por Laila Belayachi Falcón} {SCOpenGraph image=https://www.corralejo.info//images/Annunci/donna-nebbia-FB.jpg}